Refugiados venezolanos

Tras la hecatombe económica y humanitaria de Maduro en Venezuela, Colombia se convirtió en uno de los destinos fructíferos para los desplazados; sin que se les exija documentos, este atributo desmedido por la administración de Iván Duque Márquez se convirtió en una controversia elocuente para nacionales que afirman denigradas sus actividades por una mano de obra de menor costo, ejecutada por venezolanos que buscan cualquier ingreso, al menos lo necesario para comer y remitir algún dinero a sus familiares enclaustrados en territorio venezolano. Por su parte, la Unión Europea pide a todos los gobiernos latinoamericanos no regresar a los venezolanos que alcanzan sus fronteras.

Para la Unión Europea los venezolanos que huyen necesitan protección internacional como refugiados, debido al quebranto político y económico que afronta su país. La migración de venezolanos alcanza los 3,7 millones, diariamente entre 3.000 y 5.000 cruzan la frontera en busca de oportunidades, los más fuertes obtienen para enviar dinero a mujeres, ancianos y niños quienes no pueden caminar cientos de kilómetros, camuflándose en transportes rurales, ingiriendo tan solo agua y cualquier alimento que por misericordia les ofrecen en el camino, serias necesidades atraviesan los venezolanos para desplazarse a los países vecinos en busca de protección temporal.

Las agencias humanitarias en busca de proteger a los refugiados y desplazados por el conflicto, escudriñan cifras de impacto masivo en razón a la situación que acontece en la República Bolivariana de Venezuela: 7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria; 1,9 millones requieren asistencia nutricional de los cuales 1,3 millones son niños menores de cinco años; 2,8 millones necesitan asistencia médica de los cuales 1,1 millones son niños; 4,3 millones requieren asistencia de agua y saneamiento. Además, epidemias prevenibles como la tuberculosis, la difteria, el sarampión y la malaria han resurgido oprimiendo a los más desfavorecidos, enfermedades que han atestado hospitales en Cúcuta capital de Norte de Santander, frontera proveniente para el paso desde Ureña en el estado Táchira.

Con una situación humanitaria exacerbada, las manifestaciones que afrontan países de América Latina, y Colombia desde hace un par de semanas, los gobiernos se ven obligados a expulsar saqueadores y protagonistas de conflictos en movilizaciones pacíficas infundidos por poderes políticos. Venezolanos son envueltos como marionetas vendiendo su dignidad para ser protagonistas de caos, atacando a la fuerza pública, destrozando bienes y desvalijando supermercados; acciones beligerantes que llevan a solicitar de forma inmediata una ley contra la migración desproporcionada. América Latina acoge con ritmo paulatino al refugiado atendiendo las recomendaciones de la Unión Europea, refugiado que debe ser protagonista de ejercer actividades legítimas. En Colombia le está permitido el derecho a la salud como bien vital, de la misma forma todos los países de la región que han implementado reformas de migración tienen la posibilidad de acudir a un sistema lapso ateniendo las recomendaciones proferidas, ahora se trata de un trabajo mancomunado que conlleva a la resolución de un conflicto que no solo ostenta a Venezuela, un síntoma que ha desatado e incendiado a muchos países latinoamericanos que están contaminados por corrupción y narcotráfico.