Mujeres memorables

El 14 de noviembre de 1817 en la hoy distinguida Plaza de Bolívar desfilaba Policarpa Salavarrieta rumbo al fusilamiento, acusada de traición al reino de España manifestaba… ¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conociérais el precio de la libertad! […] Muero por defender los derechos de mi patria. Para esta época vemos como desfilan sindicados de constreñimiento al tesoro público con finales menos perentorios, cobijados por leyes promulgadas, acuartelados en madrigueras de lujo comiendo y bebiendo de nuestros aportes.

Tras elecciones del 27 de octubre una mujer causa conmoción, su carácter, síntesis educativa y orígenes de prole la hacen acreedora al segundo cargo más importante del país, la Alcaldía de Bogotá. Claudia Lopez, vecina de Engativá, mayor de seis hermanos y perteneciente a la comunidad LGBTI; así lo dejo ver en su acto privado celebrando con su pareja Angélica Lozano, hecho seguido de idiosincrasias homofóbicas en redes sociales.

Ante los gritos de una ciudad en decadencia, la puesta en marcha del sistema Metro y la destrucción del microtráfico, entre otras acciones en seguridad; para destruir a tanto malandro, movilidad; para transportar de forma ética a millones y ambiente; respetando los humedales que agonizan ante la necesidad de crecimiento urbano. Son algunos de los principales retos de la administración entrante que empieza el proceso de empalme con los famosos “impopulares pero eficientes”.

A pesar de las difamaciones, Claudia Lopez es una de las primeras mujeres que se enfrenta a un reto como la administración publica en Bogotá. Sus contradictorios le califican de estar en todas partes arañando el poder de ganados jurásicos, algo cierto es que vemos como partidos adoctrinados quedan atrás con sus tendencias primitivas; la política clásica se derrumba ante una sociedad agobiada por tanta corrupción y, más aún, en una ciudad como Bogotá en donde la inseguridad en el transporte público tiene en vilo a las autoridades se hace necesaria la inclusión de una política certera contra la criminalidad.