Sorpresa sin vida monástica

Ante las tendencias políticas es previsible encontrar simpatizantes de expresidentes, en una época pretérita se produjo la historieta de Ana Mercedes Plata, una habitante de Villavicencio quién se refirió al expresidente Juan Manuel Santos y lo bautizó como “Juanpa”, tal evento se viralizó sumando puntos a favor para lo que hoy conocemos como: la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Estos hechos revelan la importancia de las tecnologías de la información y las comunicaciones, en una era digital, dominable inclusive por dinosaurios, con beneficios incalculables. Ahora no solo la historia se repite, falsos profetas intervienen ante llamados de la justicia, un expresidente querido por unos y odiado por otros, en un país dividido, así de simple la sociedad acuña otro distractor. “Sorpresa”; una monja aparentemente de Medellín con un pasado entregado a la caridad, con una rimbombante voluntad carismática.

En tal tonada los tigres del norte acuñan el termino, la opinión lo adecúa al estilo original de la situación de un país, “Una dijo me llamo Sor Juana la otra dijo, me llamo ¡Sorpresa!…

Lo cierto es que la indagatoria del expresidente Uribe paso a un segundo plano, la monja tiene un pasado dubitable, tras comentarios de todos los frentes y claro, no es para más, los llamados antiuribistas aprovechan la ocasión para dar de que hablar, emergiendo así una tendencia mitológica, ¿Quién conseguirá el mejor beneficio?… Se dilapidan las marchas que tienen como objetivo impedir recortes en el presupuesto de la educación y otros incidentes relacionados con corrupción en claustros educativos. Porqué estos hechos sin precedentes surgen, esclavos defendiendo criollos, el catolicismo enredado en política, esto nunca se había ostentado en la historia de nuestro país, esto es Colombia carajo.