Pensión paupérrima

La administradora de prima media que por estos días está en la mira del gobierno, emite la esencia del artiodáctilo de familia de escasos recursos que espera el golpe súbdito. Una decisión importante para el gobierno de turno, un recurso fundamental para el desfase financiero de la cartera pública.

Surgen diversas especulaciones como la privatización y el incremento del aporte del 16 al 20%, entre otras reformas de protección a la vejes. Con el antecedente que, el 60% de los empleados no obtiene una pensión, no poseen el mínimo de semanas o simplemente no les interesa pensionarse. Otra parte de la población trabaja toda la vida para alcanzar la manutención de un salario mínimo para subsistir, escenario del colombiano de a píe, quien trabaja jornadas extenuantes.

Adentrándonos en la historia, transcurría el mandato de Ernesto Samper 1994 – 1998, cuatrienio en el cual se pudo apreciar algo insuperable, del porque es importante lograr una pensión. Tras una enfermedad Samper designo como presidente interino a Carlos Lemos Simmonds; con tal sorpresa que, en tan solo en 9 días de ausencia Lemos se hizo acreedor de una jugosa pensión. Algunos escépticos afirman que Lemos tan solo podría recibir 2.300 millones de pesos, una nimiedad. Lemos defendió su honor de forma cantinflesca mencionando que, era un simple reconocimiento que se había otorgado por una larga vida al servicio del país, renunciando a los honores militares de estado los cuales ciertamente no le fueron concebidos tras su muerte en julio de 2003.

Pero el presidente interino no ha sido el único, en la penumbra se conocen casos especiales, senadores y congresistas que tan solo con labores de cuatrienios han devengado valores superiores a veinticinco millones de pesos mensuales vitalicios. Ojala que la famosa reforma de protección a la vejez que se fragua, incluya parámetros para el colombiano de a pie, como para el padre de la patria que transcurre su mandato un tanto somnoliento postrado en un sillón.