Por una Bogotá libre de corruptos

En la cultura citadina es fácil encontrar artífices insuperables, filipichines como Juanpis Gonzalez Pombo “de los Pombo de toda la vida”, un güevon prodigioso con mando para contagiar multitudes; personaje icónico estrato diez, integrante de las pocas familias que maniobran el poder, de esos que ven por encima del hombro a los pobres que luchan por alcanzar un sustento.

Cautivados por el humor tuvieron la oportunidad de deleitarse, su plan de gobierno convencional llego a reunir personalidades como: Federico Gutierrez, Claudia Lopez, Miguel Uribe, Carlos Fernando Galan, Egan Bernal, Rodolfo Hernández, Holman Morris, Paloma Valencia, Esperanza Gomez, Suso el Paspi, Don Jediondo, entre otras figuras mediáticas, en otro léxico, este marica hizo todo un sancocho con los líderes de opinión al punto de rescindir su candidatura, dando paso a figuras salpicadas por la sátira.

Sabiohondo como sus antecesores y cobijado por unos plácidos Macallan, Juanpis supo tocar el corazón de la clase baja, untado de pobre, entrevistando en transmicable, caminando por calles saturadas, recorriendo transmi en hora pico, hediondo a pipi por alzar niños solo con el objetivo de conseguir votos; tiro la toalla, de ahí la decisión de renunciar al segundo cargo más importante del país, además vive en Chía y su desplazamiento hasta el palacio de gobierno es todo un sacrificio a su idiosincrasia.

Mueren las expectativas de un líder un tanto corrupto, quien participo en compra de votos a punta de tamal, lechona y otros víveres propios de campañas politiqueras, nada diferente a la realidad de un país inmerso en la penumbra; saciado de tanto avivato que escuetamente obtiene el poder a punta de favores. Juanpis Gonzales, el gomelo supuesto sucesor de Jaime Garzón, «una pisca de humor», controversia e iniquidad de la verdad.

Queda la brillantez de un genuino comediante, un papel espontáneo no tan desviado de la realidad, del porque es importante analizar la candidatura de quienes administran recursos innumerables en un país lleno de zozobra económica, de una ciudad abarrotada de crímenes, ilegalidad y corrupción.